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BLOG AA. VV. Las Campas del Naranco

Las Campas se la juega a la ruleta rusa despues de 6 años...

Las Campas se la juega a la ruleta rusa despues de 6 años...

Las dudas de Sacyr frenan Las Campas
El desarrollo a corto plazo de Las Campas-Paniceres depende de que la empresa logre colocar su paquete de Repsol a la rusa Lukoil

Los vecinos de Las Campas deberían ser los menos interesados en la españolidad de Repsol. Ellos no se juegan el estratégico suministro energético, aunque sí quedar más cerca de la gasolinera de La Florida. La globalización tiene estas cosas. La urbanización de Las Campas-Paniceres está pendiente del éxito de la entrada de Lukoil en Repsol. Vallehermoso, la división inmobiliaria de Sacyr, posee derechos sobre alrededor del 70% de las 33,4 hectáreas de la operación -el resto pertenece a Residencial Las Campas, que agrupa a ocho conocidas constructoras asturianas- y está con el agua al cuello. Su matriz debe más de 18.000 millones de euros a los bancos y la actual crisis inmobiliaria ha depreciado los activos, los suelos, de la empresa. Con estos números, tiene problemas para cumplir lo que el Ayuntamiento le pidió hace un mes y medio: un aval por el importe de las obras de urbanización, 13,5 millones de euros.


«Hay incertidumbre», reconocen fuentes de la firma de Luis del Rivero, «es un momento muy malo». Y tanto. Más de 6.400 millones de euros de la deuda de Sacyr desaparecerían de su balance si la petrolera rusa se hace con el 20% de las acciones de Repsol. La empresa las había adquirido mediante un crédito sindicado y a 26 euros por título. «Cuando se despejen las grandes incógnitas del grupo sabremos por donde tirar», señalan las mismas fuentes. Mientras, la operación ha entrado en un atasco que se suma a los seis años de demoras que acumula el desarrollo urbano.
Martinsa-Fadesa, Habitat, Urazca. La lista de inmobiliarias acogidas a concurso de acreedores da mala espina y refleja las dificultades del sector. Antes de echarse en brazos del amigo ruso, Sacyr ha intentado desprenderse de suelos y otros activos, entre ellos sus derechos en Las Campas-Paniceres. Fuentes municipales, que siguen con interés la operación, confirmaron que la venta fracasó. Las mejores ofertas, incluso las de empresas con suelo en la operación, apenas cubrían la mitad del desembolso que en su día hizo el grupo de Luis del Rivero a cambio de quedarse con tres cuartas partes de la edificabilidad. «No llegaron ofertas interesantes», resumen desde la empresa.


Así las cosas, el desbloqueo de la operación a corto plazo depende de que Sacyr logre colocar, no tanto el 20% de Repsol, como el crédito que ahoga sus cuentas. Tampoco estaría mal que la firma encontrase comprador, y al precio que pide, para poder participar en Itinere, la empresa francesa de autopistas. Cualquier otra opción supondría demorar el inicio de los trabajos.
La ejecución de las obras de urbanización del ámbito es una exigencia de los vecinos de Las Campas, a los que las discrepancias entre Residencial Las Campas, Vallehermoso y otros propietarios de los terrenos de la zona han dejado aislados de la trama urbana. Para acceder a La Florida, deben caminar campo a través o dar un rodeo de cuatro kilómetros en coche.


El convenio con los promotores se firmó hace un año y hace más de dos que el Ayuntamiento anunció que segregaba la obra de la calle central para acelerar el proceso de construcción. A su llegada a la Concejalía de Urbanismo, Alberto Mortera culpó de los retrasos a la Confederación Hidrográfica. Sin embargo, desde marzo, hay vía libre del organismo. En mayo, el concejal anunció el inicio de las obras, pero tras desactivar una protesta vecinal, los trabajos se detuvieron.


Las Campas-Paniceres no arranca y aunque el concejal de Urbanismo siga culpando a la Confederación Hidrográfica del Cantábrico, antigua del Norte. no es menos cierto que las obras no comienzan porque no han sido siquiera adjudicadas. Las reuniones de la Junta de Compensación han llevado, sin embargo, el proyecto hasta las puertas y hay dos finalistas para hacer las obras: Los Álamos o Ceyd. Lo que no está tan claro es que haya voluntad empresarial «y dinero», matizan fuentes de la operación, para sacarlas ahora.


Seis años de retrasos

El inicio de las obras marcaría el punto y final a casi seis años de retrasos. En 2003, Vallehermoso presentó un proyecto de compensación junto a otros propietarios que sumaban el 55% de los terrenos. Días más tarde, Los Álamos, que forma parte de Residencial Las Campas, presentó otro. Sumados daban más del 100%. Urbanismo no dio de paso ninguno. Mientras, los últimos aceleraron la venta de sus pisos en Las Campas. El proyecto quedó en un cajón. Sólo en 2006, Residencial Las Campas acercó posturas con Vallehermoso y todo volvió a echar a andar, pero despacio.


Por el medio, el Ayuntamiento intentaba que los promotores financiasen la construcción de un nuevo vial a San Claudio. El acuerdo costó muchos esfuerzos. Las Campas-Paniceres se comprometió a asumir el 89% del coste del tramo más contestado: el nudo de la nueva carretera con Las Campas. A cambio, la edificabilidad creció hasta las 2.212 viviendas libres, 680 más de las previstas por el PGOU en la zona. Primero, en la revisión del documento, se incrementó el número de pisos (1.669) y chalés (140). Superó así las 1.800 viviendas, casi 300 más que las 1.531 previstas. En el convenio, los promotores se llevaron de premio otras 300, hasta las 2.212.

Noticia publicada en: elcomerciodigital.com

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